
Un borracho es un borracho, acá y en Florianópolis. Y ya sabemos que los
bebados no son bienvenidos en un bar que se respete, aunque muchos entran sobrios y salen como pueden. El cartel es claro:
Prohibido entrar borracho, salir puede. Pero también es cierto que algunos beodos a duras penas si pueden salir.
(fotógrafo invitado: Manu)
Pousada Bila Guarda
(Florianópolis, Brasil)
Marzo de 2009
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